Clonaron el número antifraude impreso en el reverso de tu tarjeta

El consejo suena impecable: si te llaman diciendo que son tu banco, comprueba el número. Búscalo. Compáralo con el que lleva impreso tu tarjeta. Un expediente sancionador federal de 2026 enseña por qué esa comprobación no prueba nada.
En julio de 2024, una entidad financiera estadounidense denunció ante la FCC que alguien llamaba a sus clientes con un identificador falsificado para que pareciera el propio número antifraude del banco: el que va impreso en el reverso de sus tarjetas de débito. Algunos clientes picaron y perdieron dinero. La Oficina de Cumplimiento rastreó el tráfico hasta una pasarela de Orlando que recibía las llamadas directamente de un operador de voz checo que nunca ha figurado en la base de mitigación de robocalls de la FCC.

Las cifras salen del propio documento: 60.873 llamadas a Estados Unidos entre el 31 de marzo y el 2 de abril de 2025 —tres días— desde más de 2.812 identificadores distintos, suplantando a Chase, Bank of America, Navy Federal Credit Union, Kaiser Permanente y Verizon. La sanción propuesta fue de 4,5 millones de dólares. Dos detalles merecen una pausa: la cuenta usada para lanzar esas llamadas no había hecho ni una sola entre noviembre de 2018 y marzo de 2025, y en el papeleo del rastreo el cliente que llamaba figuraba como «Tyler Perry».
Verificar un número te dice que el número existe. No te dice nada sobre quién lo está usando. El identificador de llamada no es un dato que tu teléfono averigüe: es una casilla que rellena quien llama. En una plataforma VoIP, el que hace la llamada escribe lo que quiere que aparezca en tu pantalla, y no hay ninguna verificación entre esa casilla y tu móvil. Así que cuando un estafador te dice que compruebes el número con el de tu tarjeta, no está siendo temerario. Ya se ha encargado de que coincida. La comprobación forma parte del engaño.

Sobrevive una sola regla, y no depende de reconocer nada: la dirección. Una llamada que te entra no prueba nada sobre quién está al otro lado. Una llamada que marcas tú al número leído en tu propia tarjeta solo puede acabar en el banco. Un banco de verdad no pierde nada si cuelgas y llamas tú; un estafador pierde la estafa entera, y por eso te dará motivos para no colgar. Cuelga del todo —dejarlos en espera no basta— y no busques el número en internet, porque los resultados patrocinados de líneas de soporte son un canal conocido de fraude. Y ningún departamento antifraude te pedirá jamás que muevas el dinero a una «cuenta segura», que le leas un código de un solo uso o que instales un programa. Lo que sí puedes hacer es recibir menos de esas llamadas: Block-Spam contrasta cada llamada entrante con una base de spam reportada por la comunidad y guardada en tu móvil, así que los números que otros ya han marcado no llegan a sonar. Gratis en iOS y Android. Fuentes: FCC 26-22, propuesta de sanción adoptada el 31 de marzo de 2026; guía al consumidor de la FCC sobre suplantación de identificador.
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